07/04/2026
Seguro que lo has escuchado mil veces: "tienes una voz muy bonita, deberías dedicarte a la locución". Es el comentario estrella en nuestro sector y, aunque se agradece, encierra uno de los errores más grandes y extendidos sobre mi profesión.
Es el gran error del sector: pensar que esto va de cuerdas vocales agradecidas cuando, en realidad, va de artesanía pura.
Casi todo el mundo se equivoca al pensar que ser locutora profesional es una cuestión de suerte genética, cuando en realidad es un oficio de artesana, de esas que se manchan las manos (o las cuerdas vocales) para que cada palabra cruja como una manzana recién cogida del árbol. Mi reciente aventura como voz de marca para Pomes de Girona no fue una sesión de grabación normal; fue un auténtico casting de una sola mujer donde tuve que inventar cuatro voces que, saliendo de mi misma boca, no se conocieran entre ellas ni en el ascensor. Es lo que tiene llevar 20 años frente al micro: que acabas desarrollando una "esquizofrenia profesional" maravillosa para que el cliente no contrate a un coro, sino a una actriz capaz de desdoblarse en cuatro personalidades con alma propia.
Imagínate el momento en el estudio. De repente, tengo que ser esa madre que te da un consejo con toda la calidez del mundo (manzana Gala) y, al minuto siguiente, transformarme en una voz rítmica que se sube al carro de una havanera cantada con una voz de princesa Disney (Red Delicious), o bien a una chica histérica por pasarlo bien con una voz canalla (Granny Smith), o bien esa otra hippie con voz de Neil (“Els joves”) versión femenina.
Como locutora online, mi reto fue que tú, al otro lado del altavoz, no escucharas a Anna Borrell, sino que escucharas la frescura del quilómetro cero y la pasión de una tierra. Fue un ejercicio de equilibrismo donde cada una de esas cuatro manzanas tenía una intención: una sonreía, otra enseñaba, otra cantaba y la última te abrazaba.
Este nivel de versatilidad es lo que las agencias buscan cuando piden un presupuesto de locutor para una campaña de publicidad de alto impacto. No buscan un archivo de audio plano; buscan una voz en off que sea capaz de dirigir la intención de cada frase como si fuera una pieza de joyería. En un mundo donde las locuciones para vídeos y los contenidos para redes sociales saturan nuestro día a día, la única forma de destacar es con la verdad que aporta el oficio.
Porque sí, tengo una voz de la que me siento muy orgullosa, pero mi verdadero superpoder es haber metido a toda una familia de manzanas dentro de ella para que tu marca suene auténtica, vibrante y, sobre todo, humana. Al final, después de dos décadas de carrera, lo tengo claro: las voces bonitas se olvidan, pero las voces con carácter te dejan con ganas de darle un segundo mordisco a la historia.